Pistu quiere estar

Blog humilde pero empeñoso

13 agosto 2007

PIKACHU


Triste pero feliz por este angelito-mujer que se fue tan lejos hoy día... amiga de mi corazón, todos los que te amamos en Chilito vamos a rezar para que te vaya excelente (obviamente va a ser así)... tb vamos a echarle un ojo a la "cabeza" pa que no se vaya por el mal camino y llegue sano y salvo a ti en Noviembre, jajaja.Pucha que lata como son las cosas... uno se da cuenta de lo que tiene cuando lo "pierde". Eso es una lección pa los chantas como yo, que dejan pasar y pasar la vida, sin vivir el momento, preocupados no más de rendir en puras tonteras, cuando lo que uno verdaderamente ama estuvo al lado todo el tiempo.Esta foto es de hace taanto tiempo... creo q ibamos como en II°, parece que fue en una tocata en el Colegio. ¿Te acuerdas? Uf, habían tantas cosas todavía por delante. Lo bueno es que quedan más cosas aún que estan esperando ahí, al otro lado de esta curva en tu camino, Alitaz querida...Cuanto te quiero amiga, me gustaría habertelo demostrado más, me gustaría que lo supieras en este momento... que Él te bendiga, pequeña gran mujer.

01 febrero 2007

Biografía IVº medio

Wow! Ahora que me estoy cambiando de casa, encontré en uno de esos Cd's añejos un vejestorio de texto... mi biografía del anuario de IVº medio. Me emocioné, la verdad... así que lo dejo para compartirlo con ustedes. ¿Qué creen? ¿He cambiado mucho o siendo la misma?.
<-- Esta es una foto de cuando era peque... jaja, bueno no tan peque, tenía como 15 años (O_O) pero me disfracé de niño pa un trabajo de artes.




CARMEN PAZ VENEGAS GARRIDO

7:50 AM del primer día de clases de 1993: llega al TEO una zanahoria que no tardó en llamar la atención por sus típicos lentes, su largo cabello “levemente” naranjo, su tez blanca de veraneo en el closet y sus eternos libros. Aunque al principio Pistu se ganó el amor de los profes y el odio de sus pares por sobresalir en todo, siendo el canapé académico del colegio, después fue conquistando el cariño de sus compañeros gracias a su sencillez y ternura tan características. Al crecer, la pequeña colorina encontró al otro Pikachu (SPE), y conoció lo que sería la segunda razón de su existir (después de Dios): el MTA, y luchó contra viento y marea por difundirlo y hacerlo crecer, transformándolo posteriormente en el “MéteteA” y “MTAtro”. Acompañada de su gran amigo Hugo Tarugo se unió el al taller de teatro, destacando en este y cofundando más tarde (junto a las teatreras del A) la gran compañía TeatroPeyo. Pero a esta niñita santita se le vio en más de una andanza amorosa, y no sólo en Chile (SPE) y aunque alguna vez sufrió por su corazoncito roto, nunca dejó de sonreír y brindarnos su apoyo. Pero aunque se destacó por su esfuerzo, jamás pudo superar algo ¡¡su tronquedad!!, lo que la imposibilitó para conocer la trepa más allá de los 5 cm. Aún así esta italiana con pinta de escocesa se ganó el título de miembro honorífico del club de niños símbolos, debido a su presencia vitalicia en el cuadro de honor y siendo cantante, flautista, actriz y todo lo que sus habilidades le permitieron, paliando así su frustración deportiva. Carmen Pez, te felicitamos por tu reciente éxito en el caso Tomicic (SPE) y esperamos que disfrutes a tu “½ naranja” y que logres que tu Movimiento Terrorista Armado domine el mundo y nuestras conciencias. Con mucho cariño de tu curso que te quiere, IV° B

SN: Pistu, Carmenchasburts, Pikachu, Carmela Carvajal de Frei Montalva. SPA: Chiqui, Garfield, toda su familia. LQNSV: A la Carmen en clases, en su casa, sin hablar de MTA, sin ser canapé, sin sus roterías, sin el IV°A o los III°s, sin ir a recitales de cantantes desconocidos, bronceada, sin hablar de la Makuli, la Lita y la Vacarola, sin leer, sin querer pipí, con la mochila liviana, sin quejarse de la solidaridad y las mediaguas. FT: ¡Excelente!, oh sí, oh no, mal, muy mal, nadie, no puedo a esa hora, eh... no, eh... mal, ¡filio!, cualquier rotería, ¡pipí!, ¡ti! DF: Crear interés por el MTA, ver, no atrofiarse al hablar, que la gente sea responsable y puntual, que Felipe la trate bien. PC: Preguntar por la hna. Balbina, el vacunazo (SPE) AP: Elmer, Sobarzo, Fernando Tapia, abeja, Jesusito Mijito Rico, Mati, Coco, Delga, Filio y Silvio. AA: Borges (SPE), Dios, MTA, TeatroPeyo. TI: Ed. Física, que se fueran Fernando Tapia, la Pancha y la Ángela. TA: Ed. Física, Felipe, el paraguazo. CC: cualquiera de la trova o misa, “suicídate” RU: Día de 120 hrs, un mochicarri, ojos nuevos PQ: Elmer, Manríquez, Sobarzo, Checho, tía Amelia, tía Isa, tía Mariluz, tía Marcela, tía Sonia PF: Predicando en el desierto, salvando al mundo OA: Arjona, las mediaguas, la solidaridad, Longueira. TPTC: Sailor Moon.

SN: Sobrenombre
SPA: se parece a
LQNSV: lo que nunca se vio
FT: frase típica
DF: deseo frustrado
PC: peor condoro
AP: amor platónico
AA: amor amor
TI: trauma infantil
TA: trauma adulto
CC: cancion característica
RU: regalo útil
PQ: profesor querido
PF: probable futuro
OA: odia a
TPTC: tu pasado te condena

13 octubre 2006

Estudiando en la noche...

Aquí estoy, para variar, estudiando en horas avanzadas de la noche.
La verdad es que estoy harto aburrida y cualquier excusa me sirve para apartarme del odioso libraco que estoy leyendo... bueno, eso no es completamente cierto.... en realidad no odio el libro, de hecho me encanta, pero lo veo más que a mi mamá últimamente y eso me da que pensar, jaja.
Pucha, estoy puro latiando y más encima van a pensar que estoy empezando a rallar la papa.
Que nadie se preocupe, mañana es viernes y eso significa dormir... yuju!!
Ya se vendrán temas más interesantes.

20 septiembre 2006

Amor:

La carta en el camino
Pablo Neruda

Adiós, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta,
la lluvia lavó el aire
y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces.
Adorada, me voy a mis combates.
Arañaré la tierra para hacerte
una cueva y allí tu Capitán
te esperará con flores en el lecho.
No pienses más, mi dulce,
en el tormento
que pasó entre nosotros
como un rayo de fósforo
dejándonos tal vez su quemadura.
La paz llegó también porque regreso
a luchar a mi tierra,
y como tengo el corazón completo
con la parte de sangre que me diste
para siempre,
y como
llevo
las manos llenas de tu ser desnudo,
mírame,
mírame,
mírame por el mar, que voy radiante,
mírame por la noche que navego,
y mar y noche son los ojos tuyos.
No he salido de ti cuando me alejo.
Ahora voy a contarte:
mi tierra será tuya,
yo voy a conquistarla,
no sólo para dártela,
sino que para todos,
para todo mi pueblo.
Saldrá el ladrón de su torre algún día.
Y el invasor será expulsado.
Todos los frutos de la vida
crecerán en mis manos
acostumbradas antes a la pólvora.
Y sabré acariciar las nuevas flores
porque tú me enseñaste la ternura.
Dulce mía, adorada,
vendrán conmigo a luchar cuerpo a cuerpo
porque en mi corazón viven tus besos
como banderas rojas,
y si caigo, no sólo
me cubrirá la tierra
sino este gran amor que me trajiste
y que vivió circulando en mi sangre.
Vendrás conmigo,
en esa hora te espero,
en esa hora y en todas las horas,
en todas las horas te espero.
Y cuando venga la tristeza que odio
a golpear a tu puerta,
dile que yo te espero y cuando la soledad quiera que cambies
la sortija en que está mi nombre escrito,
dile a la soledad que hable conmigo,
que yo debí marcharme
porque soy un soldado,
y que allí donde estoy,
bajo la lluvia o bajo
el fuego,
amor mío, te espero,
te espero en el desierto más duro
y junto al limonero florecido:
en todas partes donde esté la vida,
donde la primavera está naciendo,
amor mío, te espero.
Cuando te digan «Ese hombre
no te quiere», recuerda
que mis pies están solos en esa noche, y buscan
los dulces y pequeños pies que adoro.
Amor, cuando te digan
que te olvidé, y aun cuando
sea yo quien lo dice,
cuando yo te lo diga,
no me creas,
quién y cómo podrían
cortarte de mi pecho
y quién recibiría
mi sangre
cuando hacia ti me fuera desangrando?
Pero tampoco puedo
olvidar a mi pueblo.
Voy a luchar en cada calle,
detrás de cada piedra.
Tu amor también me ayuda:
es una flor cerrada
que cada vez me llena con su aroma
y que se abre de pronto dentro de mí como una gran estrella.
Amor mío, es de noche.
El agua negra, el mundo
dormido, me rodean.
Vendrá luego la aurora,
y yo mientras tanto te escribo
para decirte: «Te amo».
Para decirte «Te amo», cuida,
limpia, levanta,
defiende
nuestro amor, alma mía.
Yo te lo dejo como si dejara
un puñado de tierra con semillas.
De nuestro amor nacerán vidas.
En nuestro amor beberán agua.
Tal vez llegará un día
en que un hombre
y una mujer, iguales
a nosotros,
tocarán este amor, y aún tendrá fuerza
para quemar las manos que lo toquen.
Quiénes fuimos? Qué importa?
Tocarán este fuego
y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre
y el mío, el nombre
que tú sola supiste porque tú sola
sobre la tierra sabes
quién soy, y porque nadie me conoció como una,
como una sola de tus manos,
porque nadie
supo cómo, ni cuándo
mi corazón estuvo ardiendo:
tan sólo
tus grandes ojos pardos lo supieron,
tu ancha boca,
tu piel, tus pechos,
tu vientre, tus entrañas
y el alma tuya que yo desperté
para que se quedara
cantando hasta el fin de la vida.
Amor, te espero.
Adiós, amor, te espero.
Amor, amor, te espero.
Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.

05 septiembre 2006

Los maestros

Después de una prolongada ausencia (y debo decir que fue reconfortante recibir reclamos de quienes se han ido convirtiendo en lectores habituales de este humilde espacio), he querido retomar la modalidad reflexiva que marcó el último texto y dedicarme en esta ocasión a divagar sobre un tema que me ha dado vueltas en las últimas semanas (seguidores, tengan paciencia con el tópico sobre Arjona: ya se viene su destrucción).
Mi tema de hoy se relaciona con aquellas personas que, queriéndolo o no, han marcado de alguna forma mi aprendizaje.
No quiero referirme únicamente a los maestros académicos. Probablemente han sido los más importantes, pero sin duda no los únicos. Hay un número importante de personas a las que debo mucho de quién soy (me carga esa frase tan de discurso de licenciatura de 4°, pero no puedo dejar de ponerla), entre ellas profesores, tíos y amigos... esto me ha hecho pensar en lo especial que resulta la relación maestro-discípulo, sea cual sea el contexto en la que ésta se dé.
Probablemente mi primer MAESTRO real fue el "tío" de Religión que tuvimos de 5° a 7° básico. Debo reconocer que no recuerdo mucho de las clases propiamente tales (aunque sí aquella tan especial en que nos contó que el paraíso de Adán y Eva es un mito: sencillamente estremecedor para nuestras jóvenes mentes), pero sí de la verdad y fuerza que transmitían sus palabras. No es que quiera desmerecer a mis otros profesores de la época, pero Fernando fue el primero y uno de los únicos que nos habló como si de verdad fuéramos capaces de entender lo que nos decía.
En la época de colegio habían otros interesantes y algo excéntricos personajes que también aportaron muchísimo en el crecimiento de mi generación... se veía en ellos la verdadera vocación de formar jóvenes (algo que nosotros SÍ percibíamos, por si no se dieron cuenta). Eran también, cosa extraña en este mundo, ejemplos de sus enseñanzas de vida. Entre ellos destaco al queridísimo Elmer (maestro de maestros, amigo, ñurdo y confidente), a "Checho" Ramírez y a la tía Isa... por supuesto hay otros (¿cómo olvidar a Sobarzo o a la tía Sonia Huerta?), que tal vez estuvieron poco tiempo pero que igualmente dejaron su huella.
En ese periodo tuve también otro tipo de maestros, aquellos que eran más cercanos a mí en edad pero que yo veía muy distantes en sabiduría: mis amigos más grandes, que me enseñaban música, teatro y vida... y que de alguna forma determinaron el camino que hice durante mi enseñanza escolar. Dentro de ellos, la Vacarola (que más tarde sería mi famosa madrina, para los que la ubican), la Fran, Angelito y Andresito (más conocido como abeja). Lo único que debo reprocharles es que salieron de 4° medio y desde entonces perdimos progresivamente el contacto... no se rían de mí, porque fue casi una tragedia en mi vida (mmm... reconozco que con eso último yo misma me río).
Cuando salí del colegio y sentí que perdía mi querido y confortable mundo para entrar en esa institución despersonalizada y competitiva (jajaja, no es tan así en realidad), me mantuve por algún tiempo sin un maestro al que seguir. Veía poco a mis antiguos admirados y dentro del manojo de expertos que me hacían clases no encontraba al modelo al cual quería acercarme. Por supuesto hubo uno que otro que mereció mi mejor cumplido ("Cuando grande quiero ser como él"), como el Dr. Foradori, pero nunca llegué a conocerlos tan bien como para cerciorarme de esta impresión. Más adelante en la carrera (yo diría que en 3er año) aparecieron otros insignes seres como Aldo Calcagni (profesor del mejor ramo que he tomado en toda la carrera) y Antonio Bentué, además de los doctores Guiraldes, Rodríguez y Rollán, que son los médicos más seres humanos que tuve el privilegio de conocer (mi amigo Rubén me ayudó a darme cuenta de que no todos los de bata blanca son seres humanos). Sobre estos tres últimos en particular no tengo palabras suficientes para elogiarlos... más que estas: ¡¡Cuando grande quiero ser como ellos!! Además en el intertanto existió gente a la cual evalué seriamente como modelo, pero cuya promoción a máximo exponente de la sabiduría fue abortada por alguna razón. No nombraré a nadie en esa ocasión para no herir susceptibilidades.
Por supuesto, no sólo de hombres se trata la cosa. En la U también conocí a la única persona de mi edad a la que puedo considerar mi maestra y que además es mujer. Sé que ella no leerá esto así que puedo decirlo (de otro modo se sentiría muy avergonzada). La Dani (o Danilín) es una de las personas más sabias que conozco, más destacable aún porque su sabiduría no nace de la experiencia sino de una especie de don o instinto que la hace simplemente genial.
Creo que mi reflexión se centró más en recordar que en analizar, pero creo que es igualmente válido, por lo menos para mí, ya que recuerdo con cariño a todas estas personas y me gusta la idea de que ustedes también sepan lo maravillosas que ellas son. También sería bueno aclarar que otros más son y han sido modelo en algunos aspectos y que de alguna forma todos contribuyen al enriquecimiento personal de quienes los rodean.
Eso por ahora.
Espero no demorar tanto en volver a escribir... entre tanto, espero sus comentarios.
Cariños,
Pistu

29 julio 2006

La culpa

Confieso que es desde hace mucho una compañera constante.
Tantas veces aparece sin que pueda controlarlo. Culpa por lo que hecho y por lo no hecho. Culpa por lo que he pensado o dejado de pensar... ¡Y si eso fuera todo, no sería nada!
Por ejemplo, me he dado cuenta de que uno de mis peores rasgos es que me cuesta mucho recibir un favor. Cuando alguien hace algo por mí... ¡no puedo evitar sentir culpa! Entonces empiezo a pensar en cómo voy a devolver ese favor. Otro de mis comportamientos "excéntricos" (por no decir "enfermos") es culparme anticipadamente, para así no cometer la mala acción que acarrearía la culpa correspondiente. Un ejemplo de esto es cuando quiero comprarme algo que sé que no necesito: me concentro en la sensación que tendré posterior a la compra (la culpa por haber malgastado mi dinero en algo que no me hacía falta) y automáticamente desisto de comprar. Este método, sin embargo, no tiene siempre buenos resultados. A veces caigo en la tentación y termina siendo peor: vivo la culpa dos veces.
Sé que todo esto puede sonar horriblemente patológico y digno de psiquiatra (espero que mis lectores no se sientan defraudados por esto), sin embargo, últimamente he descubierto que este sentimiento culpógeno recurrente es más común de lo que se piensa. De hecho, los chilenos somos sumamente culposos y las mujeres, más aún. Me atrevería a decir incluso que son muy pocas las mujeres que no viven con ese especie de Pepe Grillo amarillento y mal vestido pegado en la oreja, listo para desbaratar un buen momento o un placer prohibido.
Pero, díganme ustedes, ¿Sí o no que hay miles de cosas por las que sentir culpa? No sólo por las acciones, sino también por los sentimientos que despertamos en otros.
Por ejemplo, cuando algo en mí hace sentir mal a otra persona, se me puede arruinar una semana. ¡En serio! (¿eso echó a perder la buena impresión que tenías de mí?... ¡espero que no!). También sucede cuando no cumplo las expectativas que los otros tienen de mí. O, incluso, cuando me propongo hacer algo por alguien y no lo hago (aunque esta persona nunca se entere).
Analizando esto de la culpa, he llegado a la conclusión de que debe ser alguna especie de ira o frustración contra uno mismo. Tal vez, la expresión de un exagerado perfeccionismo o autoexigencia. Lo cierto es que de niños se nos enseña a tener culpa de todo (al menos, así me educaron a mí). Siempre hay muchas cosas que cumplir y en cada minuto del día hay una oportunidad para fallar, con la consiguiente culpa. Creo que a esto el loco Freud le diría "super yo"... yo lo llamo "la angustia en el corazoncito" (eso me lo enseñó mi amiga Dani, que cuando hace sentir mal a alguien se lleva la mano al pecho y dice "ay, ya sentí una angustia en el corazoncito"... por cierto, una frase fleta digna de la Dani). En fin. Así hay millones de ejemplos de como me culpo habitualmente (no seguiré citándolos, porque ¿para qué seguir arruinando mi imagen pública?).
Hablando en serio, hay algo que realmente me molesta de la culpa. A través de todos estos años de culposidad infantil, adolescente (esa fue realmente notable) y ahora en mi adultez muy joven he notado que hay dos tipos de culpa: la que juzga los actos y la que juzga al individuo en sí mismo (esto está empezando a parecerse a un texto de Ética... si sigue así, tienes permiso para no terminar de leerlo).
El primer tipo de culpa es bastante obvio. Vas y haces una fechoría y luego quieres hacer un hoyito en la tierra para ocultar tu vergüenza y arrepentimiento. A veces haces algo para reparar tu error (por ejemplo, vas y le pides perdón a la Dani por haberle pegado demasiado). Otras veces te castigas (por ejemplo, te prohíbes comer chocolates o te obligas hacer más minutos de aeróbica en el gimnasio). Incluso puedes confesarte o realizar una buena acción a cambio. Este tipo de culpa tiene como consecuencia la acción.
El segundo tipo de culpa es el que destruye tu psiquis. Es cuando haces la fechoría y en vez de hacer algo por solucionarlo, determina que empieces a revisarte y a descubrir que realmente eres una mala persona. Te das cuenta de que eres egoísta, autorreferente, violento, flojo, soberbio, glotón, déspota, lujurioso, capitalista y muchos más apelativos que consideras adecuados para tu mal comportamiento. Este tipo de culpa es realmente destructivo, porque baja tu autoestima y te convence de cosas que realmente no son ciertas. Es este proceso mental el que me ha hecho pasar algunas de las angustias más negras de mi existencia... pero el poder identificarlo como existente sin duda ayuda a mantenerlo a raya y a no dejar que se apodere de mi ya bastante atormentado interior.
En resumidas cuentas, he llegado a la conclusión de que es importante pesquisar el momento en que la culpa llega a nosotros y tratar de dosificarla de una manera más sana... ¡al menos para que no me impida hacer las cosas que en realidad no están mal!. Al fin y al cabo, tal como el miedo o el rencor, puede paralizar el correcto funcionamiento y aún el crecimiento de una persona.
¿Qué piensan ustedes?
¡Espero sus opiniones!
Pistu

20 julio 2006

Juan Salvador MULA

Ya que mis días son más relajados últimamente, torturaré a los pocos ingenuos que leen este blog con otro insulso tema.
El tema de hoy es "me carga Juan Salvador Gaviota".
Tal vez algunos se sentirán escandalizados... tal vez tú, lector, eres de aquellos que aman a Juan Gaviota, a Richard Bach, a Paulo Coelho, Carlos Cuauhtemoc Sánchez y a los Cuentos con Alma... si eres uno de esos, deja de leer o mejor aún déjame un mensaje de repudio.
El punto es: ¿por qué?
A mí también me gusta El Principito y Ami el niño de las estrellas... incluso me gusta Mujercitas... pero Juan Salvador Gaviota... eso es harina de otro costal.
Creo sinceramente que todo amante de la literatura de buena calidad se debe sentir frustrado e insultado con ese libro.
Cuando una novela o un texto es malo, uno lo lee y seguidamente hace la reflexión de "mmm.. en realidad no era muy bueno, voy olvidarlo para siempre o hasta que alguien me pida referencias para recomendar que no lo lean". También (como mi mamá, con un libro de Pedro Lemebel) uno lo puede tirar a la basura. Otros (no diré nombres) lo usan como papel reciclado, lo venden en la feria de las pulgas o le dan diversos usos como pisapapeles, tope de la puerta, para arreglar la mesa cuando está coja, o derechamente para pegarle a alguien.
Pero cuando un libro se las da de bueno o de profundo, no hay compasión posible. Personalmente me quedo con esa sensación de que están tratando de meterme el dedo en la boca, de convencerme de algo... más aún... me siento manipulada por el autor, como si yo fuera una bebita a la que se le puede decir lo que tiene que sentir o pensar. Me siento ruinmente utilizada, porque se usa mi interior como datashow de reflexiones mulas. Eso es claramente peor que leer un libro que desde el principio sabes que es hueco (como Harry Potter o El código da Vinci), porque al menos vas preparado para lo que viene y también porque suelen ser divertidos o absorbentes. Sin embargo, un libro que crees que te está haciendo pensar pero que finalmente ataca tu psiquis... bueno, eso no es digno de perdón.
Todo esto no sería tan grave si más encima no te obligaran a leer el libro en el colegio, práctica insana y aberrante que tal vez es en parte responsable de la pésima educación de nuestro país. Entiendo que haya que leer libros sosos y sin trama como Madame Bovary (nada peor que 400 páginas describiendo cómo alguien se pone unos guantes) u otros geniales pero tediosos como El quijote. Incluso comprendo que intenten enseñarte sexualidad con un bodrio como Juventud en éxtasis, ya que los pobres profes se ven sobrepasados por las inquietudes hormonales de sus pupilos... pero nada amerita que te deformen el espíritu con pseudo libros de autoayuda.
Sin embargo, tampoco se trata de insultar la memoria de Richard. Supongo que él sinceramente trató de hacer un trabajo y de transmitirle ideas positivas a la gente... aunque el resultado sea un simple onanismo mental (gran definición del Oji: "algo que te gusta pero que nunca producirá nada"). Lo único que me consuela es que en mi paso por este mundo he encontrado a otras almas gemelas que también detestan este infame libro.
En fin amables lectores. El análisis no amerita para mucho más. Tal vez haya gente que me destroce por pronunciarme tan en contra de esta novela (sé que muchos la aman) pero en una de esas este humilde comentario sirve para salvar a algún joven inexperto de las garras de la manipulación espiritual.
Saludos a todos,

Pistu

P.S. Próximamente se vienen los temas de "odio a Ricardo Arjona" y "basta de injusticias, démosle a las palomitas de maíz el trofeo al mejor alimento existente".